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Conic Hill o cómo no descansar en tu día de descanso

octubre 1, 2016

Buenos días mis queridísimos tres lectores.  Hoy voy a escribir algo en el blog,  me da igual que me digáis que no tengo constancia o que os importa menos que la crisis de la patata en el siglo quince, porque resulta que el blog es mío y puedo hacer lo que quiera con él,  un poco como el pp con RTVE. La única minúscula diferencia es que esto lo van a leer cuatro personas incluyendo a un señor canadiense despistado (que sé que entran porque lo veo en las estadísticas) y TVE la ve mucha gente y pasa lo que pasa…Pero eh, que esta entrada no va de política que si no tendría que cambiar el café por cuatro tilas y buscarme un seudónimo guapo así a lo barbi japuta,  aunque ese no puede ser porque ya está pillado y porque yo siempre me he parecido más a una muñeca chochona de esas que regalaban en las tómbolas…

En fin,  a lo que iba,  que hoy voy a hablar de senderismo, porque soy una cualificadísima y experimentadísima experta en senderismo de montaña desde hace por lo menos siete… horas. Nah,  eso es una excusa,  la realidad es que me he ido sola a subir una montañita y todo lo que casco de normal pues se ha quedado ahí reprimido y hay que soltarlo por alguna parte… Mini resumen modo telegrama y para los que hayan entrado pensando que esto iba de senderismo de verdad :

  • Donde? Conic hill,  desde Balmaha a orillas del lago Lomond.
  • Cómo llegar? Si eres otra loser sin coche,  desde Edinburgh o Glasgow tren a Balloch y de ahí el bus 309 a Balmaha.  Todo por menos de 20£ ida y vuelta.
  • Ruta: vete a walkhighlands que te lo explican muy bien… http://www.walkhighlands.co.uk/lochlomond/conic-hill.shtml

La razón por la que me fui es que me quedaba un día de vacaciones que tenía que coger forzosamente (oh,  no…) y eso de quedarse en casa descansando era muy mainstream para mí,  además que los que me conocéis sabéis que en las últimas dos semanas no me he quejado de cansancio y falta de sueño más de 97 veces… Así que decidí irme a una montañita de esas que los blogs de senderismo llaman familiares.  Perdonad la expresión pero familiares los cojones, a menos que seas hija de un montañero y una cabra montesa.  Aunque siendo sincera no es de las difíciles,  la he subido yo en baja forma,  con sinusitis,  un tobillo hinchado y la tensión baja… Os cuento, y como soy muy profesional voy a dividir mi descripción del sendero en fases:

Fase 1.  The woods

Mis primeros metros han sido en plan “qué bonito todo , qué bosque tan mágico, que relajante el canto de los pájaros…”.  Modo princesa Disney total.  Cuando he visto a lo lejos un trozo de cielo entre el bosque me he dicho “Uy,  ya he llegado,  pues sí que era fácil”.  Y tres pasos más adelante la he visto.  La montañ(it)a.

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The woods. O cuando la tierra aún era llana.

 Fase 2. The stairs

Escaleras.  Escaleras. Parada para enrollar la lengua que iba colgando.  Más escaleras.

 

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No es la misma escalera dos veces, es que media montaña es así. Que ya puestos qué les costaba haberlas hecho mecánicas, digo yo.

 

 

Fase 3. The ridge  

La subida,  como su propio nombre indica,  era cuesta arriba.  Lo cual es una pena porque lo suyo es ir mirando hacia abajo.  Las vistas en esta fase son ALUCINANTES. Esto es debido a que justo por aquí atraviesa una falla geológica, la falla de las Highlands, que va desde la isla de Arran hasta Stonehaven. Dos placas tectónicas chocaron aquí entre hace unos 530 y 400 millones de años y separó las tierras altas de las tierras bajas. Las islas que veis en la foto de abajo son producto de estos movimientos tectónicos y muestran exactamente por donde discurre esa falla. Y después de la clase de geología gratuita que me he marcado vuelvo a lo mío. Todo era tan bonito que te esperas que aparezca delante una frase de Paulo Coelho.  Sientes lo pequeña que eres y la comunión con la naturaleza y todo eso que se dice de los sitios verdes, ya sabéis. Y si no me creéis pues haber subido vosotros, ea.

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¿Veis esas islitas que van por en medio que parece que hacen un caminito? Pues ahí está la falla.

Fase 4. The ascension

Más paisaje impresionante, más conexión con el universo y tal…. Lo que no he sentido es conexión divina ni nada de eso,  pero debe ser porque yo iba pensando que si dios existiera estas cosas se verían desde abajo,  ahí,  facilico,  donde las rodillas no te vayan haciendo crack crack.

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Ooooooooooh. Y lo traduzco al inglés también: awwwwwwwwww!

Fase 5. The summit.

Esta parte no hace falta que la hagáis. Ya está, ya lo he dicho. Hay niebla,  llueve,  no se ve nada que no se vea más abajo y el suelo es,  como dicen aquí,  scrambled.  Que traducido es “ten cuidao por donde pisas,  criatura!”  Al llegar he intentado hacerme un selfie pero las inclemencias del tiempo y la falta de palo han hecho que mi logro no haya quedado inmortalizado para la posteridad.

Fase 6. Going down.

Aquí lo he pasado un poco mal y no os voy a engañar,  que yo he subido el último pico porque ya que estamos aquí hemos venido a jugar pero con ese tiempo… Puess esta fase no la he disfrutado.  Puede que influya el hecho de ir pensando que un mal paso en una de esas piedrecillas y te llevas el récord de haberte hecho la croqueta más larga del mundo.  Que visto así, como epitafio no queda mal…

Fase 7. West Highland Way.

A mí la niebla no es una cosa que me encante para descender montañas rocosas así que como el camino por el que había subido estaba cubierto de niebla pues decidí ir hacia el otro lado, que si hay camino a algún sitio tiene que llegar,  ¿no?. Y qué mejor plan que explorar un camino que no has visto en tu vida bajo lluvias torrenciales y sin cobertura. Que luego si a mí me pasan cosas pero es solo porque tengo mala suerte, que conste. Llovía,  mucho.  Sin embargo a las ovejas parecía no importarles y las tenías ahí mirándote con esa cara de estúpidas felices que tienen las ovejas, con su hierbecilla como si comieran palomitas, como si ellas no les estuviera cayendo encima lo mismo que a ti…

Alguna gente me recomendó comprar pantalones impermeables pero debido a la nueva política de tallas de Decathlon y a que yo soy muy de pensar que no va a llover hasta que llueve, pues me fui de montañera con unas mallas del Primark.  A los 35 litros caídos encima esas mallas no eran mi segunda piel porque directamente eran parte de mí, se habían fundido con mi carne, habían sido reabsorbidas por mi epidermis junto con los 35 litros de agua y los que seguían cayendo… En fin,  el su defensa decir que a los 5 minutos de parar de llover se han vuelto a materializar como mallas y además estaban secas.

Fase 8. More West Highland Way

Después de abandonar a las ovejas y caminar unas dos horas y media sin ver otro ser vivo ambulante o presencia humana alguna te empiezas a plantear si no deberías haber vuelto por donde viniste, pero cómo yo atendía en clase y sabía que la tierra era redonda decidí seguir adelante. Mi perseverancia y mis tres ampollas fueron recompensadas al final con la aparición de un campo con vacas. Ya se sabe qué donde hay vacas hay humanos y donde hay humanos más tarde o temprano pasan autobuses.

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Aquí en Escocia las vallas están infravaloradas o la capacidad humana para correr delante de una vaca demasiado sobrevalorada, una de dos.

Fase 9. Milton of Buchanan

Por fin, un pueblo. Cuatro casas, una iglesia y una escuela. Y aunque parezca increíble, una parada de bus donde el próximo pasará dentro de solo tres horas y media…yaaay! Con todas las cosas que puedes hacer en este pueblo, como, por ejemplo, abandonarlo y volver caminando de nuevo a Balmaha…Que tampoco es muy grande pero al menos hay cosas atractivas como un lago y baños públicos.

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¡Ahí he subido yo! Y necesito un palo que las fotos de cerca no me quedan bien.

 

Fase 10. Balmaha

Pueblo pequeñito, pintoresco y precioso. Cómo casi no había caminado ese día decidí hacer otra ruta alrededor del lago y ni yo ni mis cuatro ampollas ni mis agujetas de 12 kilómetros nos arrepentimos. Broche de oro para mi etapa senderista amateur y para una larguísima entrada. Se siente, es que he estado muchas horas callada 😛

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Loch Lomond desde Balmaha. FIN.

 

 

 

 

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Desventuras de una española infiltrada en Guirilandia vol. 1

octubre 23, 2015

¿Hola? Probando, probando…¿Se me lee?
Después de cuatro eras y un milenio sin actualizar el blog tenía que comprobar que aún funciona y, más importante, que me acuerdo de cómo se escribe…
Pensaréis que estoy exagerando pero hace algunos años que mi mayor esfuerzo literario en espanol se llama Whatsapp, ahí lo dejo. Una auténtica pesadilla para la nazi grammar que llevo dentro.
Si os estáis preguntando cuál es el super evento que me ha hecho volver a escribir tengo dos razones: por un lado justificar la traición a mis principios que algunos ya conocéis y por otro publicar un estudio antropológico sobre la comunidad guirilandesa.

Comencemos por el comienzo, que es como se comienza una historia…érase una vez una pequeña Nieves (el adjetivo pequeña siempre queda mejor en una historia, aunque roces la treintena y la etiqueta de tu ropa lleve montones de equis…), en fin una pequeña Nieves que había decidido que estudiar un master sin pedir un préstamo y trabajando full time y medio era una buena idea. Sobretodo hacerlo en un país donde el sol es una leyenda urbana y el cielo son 50 sombras de grey…Los más avispados ya os habréis dado cuenta de que no era tan buena idea pero para cuando yo empecé a notarlo tenía estrés crónico y la piel como un chino con ictericia.

Para poner remedio a tan desagradable situación decidí que necesitaba unas vacaciones en las Bahamas, donde mi mayor esfuerzo sería levantar ligeramente el dedo índice de mi mano izquierda y decir ‘Linus, otro margarita por favor’. Un apuesto y bronceado camarero se acercaría haciendo equilibrios con un enorme y delicioso cóctel (con sombrilla, por supuesto) en su bandeja for moi, cuyas posaderas se encontrarían en una tumbona junto al mar, toda bronceada del flequillo a las uñas de los pies….pfff, aquí se desinfló el sueño, si yo estaba bronceada es que mis cálculos no eran correctos, algo que confirmé tras un breve y doloroso encuentro con mi cuenta bancaria.

Aquí se empieza a desarrollar el plan B, mucho más acorde a mi presupuesto: uno de esos paquetes baratos de todo incluido en una de las mayores colonias guirilandesas del mundo: Albufeira, en Portugal. Sol, check. Agua, check. Cócteles, check. Mis principios: upsss…no se puede tener todo.

Si no entendéis porqué este paquete traiciona mis principios os lo explico brevemente (ya sé que mi concepto de breve difiere del vuestro, ya…). A ver, resumo en dos puntos:

Mi idea de vacaciones consiste en conocer. En conocer nuevos países, nuevas culturas, ver nuevos paisajes, probar nuevas comidas, ver cómo vive la gente, qué diferencias encuentro con lo que ya conocía, que historia me transmiten los edificios, las calles, los parques, y apreciar esa belleza que cada lugar tiene, y que en cada lugar nuevo es aún más especial. Pasar unos días en una colonia guirilandesa no termina de cumplir con esos requisitos…aunque bueno, cuenta definitivamente como nueva experiencia…

A los que conocéis la costa española, zona levante, Baleares, Costa del sol etc…¿No os duele ver como desde primera línea de playa hasta las colinas cercanas el entorno ha sido sacrificado durante años para construir más y más edificios donde albergar los cientos de miles de turistas de sol y playa? ¿No os duele ver como muchos pueblos han perdido su idiosincrasia para convertirse en macronegocios que sangran a los viajeros a golpe de ‘typical spanish’? ¿O cómo se extienden y consiguen ‘permisos’ las piscinas y campos de golf en áreas que sufren de tremendas sequías? A mi sí, a mi me duele mucho, me sangran los ojos, me parece una aberración…y sin embargo, aquí estoy. En una ciudad de la costa portuguesa sacrificada al turismo de sol y playa y donde los restaurantes sirven sangría con fish and chips. Pupa. Van a tener que darme muchos margaritas para olvidar…

No esperéis que me siga autoflagelando por traicionar mis principios que ya se encarga el karma de ponerlo todo en su sitio: tras un largo día de viaje (sin un solo incidente ¿qué me está pasando?) llegamos a Portugal donde una borrasca, bastante inusual para octubre en el sur de este país, se ha instalado sobre nuestras cabezas para traernos con alegría vientos, rayos y centellas. Yayyyyyy! Toma turismo de sol y playa.

Con esto finiquito por hoy, pero prometo seguir otro día y meterle mano al estudio antropológico que no tiene desperdicio, pero eso será cuando me recupere del mega trancazo que me he pillado y de los efectos de la presión, que por si no lo sabíais, son muuuuuuho peores con un constipado. De nada, ya no necesitáis aprenderlo a mi manera.

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El día que casi me muero de pija

mayo 25, 2014

Hello World!

Para los que lo habéis pillado (sí, tú y tú, frikazos 😛 ) empiezo con esta entradilla porque con el tiempo que llevo sin escribir en el blog es casi como empezar de cero, así que mejor iniciar con algo sencillico.

Una de las cosas que me he prometido es ceñirme a los hechos de un día que luego me lío me lío y quiero contar todo lo que me ha pasado en el último año y medio y me enrrollo como una persiana veneciana (sí, esas que después de tantos años de intercambio cultural aún no han llegado a UK. Esas típicas que se enrrollan hacia arriba y evitan que te entre el sol a las 5 de la mañana. Ésas, y las menciono casualmente, no porque me haya acordado de ellas al despertarme hoy a las 7 -.- ). Bueno, para que no se me vaya de las manos he decidido resumir 10 meses con una imagen. Estoy segura de que muchos me entenderéis a la primera 😀 . Y los demás…esto..preguntadme en privado.
Lora the eplotadora

Una imagen de http://trestristestrolls.tumblr.com/ que vale más que 1000 palabras. Y así me ahorro escribirlas y vosotros leerlas.

 

Y ahora que ya os he contado mi vida vamos a los hechos en cuestión: los hechos del día que fui tan pija que empecé a darme autogrimilla. Para que no penséis que me ha tocado la lotería (que no me toca porque tengo muy mala suerte, o bueno, algún detalle irrelevante más como el no haber comprado en la vida..) o que me he convertido en Princesa por sorpresa 3 (qué duro que algunas pelis lleguen a tener secuela…) os pongo un pelín de contexto. Resulta que mis amigas y compis de explot…perdón, de profesión, vamos almacenando nuestras propinas en una caja de cartón (porque la que tiene clase, tiene clase…) y cuando tenemos una cantidad considerable nos la fundimos en experiencias y/o alcohol. Porque estamos en Escocia y hay que integrarse, oye. Trabajando en un hotel de postín categoría ‘osea somos lo más’ te imaginas que con las propinas te harán rica y vestirás de Givenchy. Después de unos meses te das cuenta que aún llevas bragas del Primark y eres fan de la hamburguesa + bebida por 5 libras del Lloyds. La parte buena es que somos tres recolectando propinas, y además somos encantadoras, modestia aparte pero lo somos, así que cada x tiempo nos da para dedicarnos un día a nosotras, el Tip’s day.

El Tip’s day nos ha llevado a vivir experiencias como el Fresh to Death (quien quiera saber más que se pase un jueves por el Candy Bar) o a las entrañas de las mazmorras de Edimburgo (donde surcamos las oscuras aguas subterráneas durante 14 segundos en un barco a unos 37 METROS por hora…uuuuh, qué excitante). Y ayer nos llevó a ser superosea por un día. Tan superosea que esta mañana me he levantado con ganas de ponerme unos náuticos y votar al PP…menos mal que me esperan once horillas de trabajo para que se me quite la tontería. Si es que mi jefa en verdad es como una ONG…cuánto bien hace por mí.

El día en sí comenzó…bueno, me salto esta parte porque para mí comenzó trabajando y luego comiendo. No doy más detalles de esa parte porque no tiene suficiente clase como para aparecer en mi blog. Nuestra primera parada (a la cuál por supuestísimo llegamos en taxi, una lástima que le dierámos a George el día libre y no pudiera llevarnos en la limo) fue The Howard hotel, donde disfrutamos de una clase VIP sobre el chocolate. Decididimos acudir a este evento porque somos super cultas y estábamos profundamente interesadas en los orígenes del chocolate y su desarrollo histórico alrededor del mundo, lo aclaro porque muchos lectores malpensados estáis malpensando que estábamos allí porque te daban para probar 18 tipos de chocolate. Para que me creáis os cuento un par de hechos interesantes sobre el chocolate: ya lo tomaban los aztecas y los mayas, además lo tomaban como bebida super energética, fundamental antes de la batalla. Con el tiempo empezó a utlizarse el chocolate como moneda, lo cuál hizo que se convirtiera en una bebida elitista (consumida por las personas de mi status de aquel momento, of course). Colón pasó del chocolate porque se creía que las vainas de chocolate eran almendras (hablando de un tío que descubrió América porque quería llegar a la India, tampoco me sorprende tanto…) pero Hernando Cortés se hizo coleguilla de Moctezuma (aunque luego acabaron muy muy mal, para más detalles buscar La noche triste en Wikipedia) y se trajo chocolate para España: “Mira Mamá lo que te he traído, un souvenir de mi viaje”. Lo típico que hacemos todos. A la señora no le gustó porque amargaba pero como los españoles somos gente de recursos descubrimos que el chocolate mejoraba si le le echaba mucha azúcar. Sumadlo a la lista de grandes inventos españoles, entre el chupachú y el autogiro. En un afán de compartir el maravilloso nuevo manjar con otros pueblos [yep, sarcasmo], se decidió penar de muerte a cualquiera que lo exportara. Que te llevas un souvenir de chocolate, pues a bailar al extremo de la soga, ea.

¿Véis como aprendí un montón de cosas? Es que la clase la daban dos hipster muy graciosos que se echaban miradillas de enamorados y se reían como si estuvieran puestos de alguna hierba que no era albahaca, sobretodo ella, que también olvidaba cosas…la presión, supongo…

Cuando estábamos considerablemente llenas de chocolate (que los probamos todos menos uno que era para untártelo en las manos y que se te quedaran suaves…qué desperdicio…) nos plantaron delante un té y esto: Imagen

Que yo juraría que no estaba incluido en nuestra oferta, pero como nadie nos dijo que nos fuéramos, pues nos quedamos. Es la primera vez que vivo un Afternoon Tea desde el otro lado (normalmente soy yo la que sirve ese stand, no la que se lo merienda) y he entendido algo que me tenía martirizada…¿Por qué no se lo terminan todo? :O . Pues ya lo he entendido, al parecer el estómago no es infinito, llega un momento en el que dice que ya está, que si quieres más que vomites antes. O que te lo guardes en una caja, que es lo que hicimos, porque hemos aprendido en el hotel que llevarte un tupper a un restaurante es super cutre, pero pedir una caja para takeaway en un hotel es aceptable protocolarimente hablando.  El mundo de la gente rica es muy complejo, pobrets. El caso es que a mí nunca me había parecido que esas cosas llenaran tanto, pero debe ser que tienes más capacidad estomacal cuando no estás hinchada de chocolate. Eso, o porque están más buenos cuando son sobras y llevas horas mirándolos con gula y planificando el crimen…

Aquí empecé a sentir los síntomas de que me estaba muriendo de pija: me sentía igualito que Bart Simpson puesto de Fresisuis (a quién quiero engañar, yo sería Milhouse, pero en fin, los mismos síntomas). Para contrarrestar el subidón de azúcar nos fuimos de cócteles (sabiduría infinita…), que no era el día de beberse una pinta y eructar como un motero.  Eso sí, con cheese topped chips mojadas en ketchup, que teníamos el estómago casi vacío. Eso sí que tiene clase…

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No me preguntéis que lleva que mi memoria solo almacena 6 ingredientes a la vez…

Las horas siguientes pasaron agradablemente bebiendo estos cócteles a ritmo de Chayanne (¿es duro leerlo? Ja! Yo estaba allí :O . Eso sí que fue duro) y ojeando la nueva colección de Stella Mccartney (tiene Little Black Dresses preciosos por menos de 1300 libras. De nada chicas, me alegra haberos salvado para vuestro próximo evento social…).

Llegaron las 20.30, el plato fuerte. Llegamos al restaurante (en un ataque de vulgaridad nos desplazamos hasta allí andando, salvando los casi 10 minutos a pie) y ¡ostia qué fuerte! ¡Que el host nos sentó con la plebe! Menos mal que yo ya sé como hay que tratar a estos hosts y me levanté para decirle, educada pero firmemente, que nosotras teníamos reserva para el restaurante, no para la brasseria con el resto del vulgo chillón y resentido. Por un momento casi olvido lo que le estaba diciendo, fascinada como me tenía con su bigote daliniano…menos mal que sé mantener las formas y comportarme como una señorita. Se llevaron nuestras chaquetas (hemos llegado a la conclusión de que es para que no te escapes cuando te enseñan el menú…), nos retiraron la silla, nos sirvieron agua (la deben haber encontrado en Marte, según costaba…), nos pusieron la servilleta en el regazo (desdoblarla yo misma era demasiado esfuerzo para nuestras delicadas manos con la manicure recién hecha…), y nos enseñaron el menú y la carta de vinos. Suerte tenían de haberse llevado las chaquetas… -.- .

Yo tenía pensado mi discurso para impresionar al camarero, por si en algún momento se le había pasado por la mente cuestionarse algo como qué hace aquí esta catetilla que ha mojado el goat’s cheese maccaron en el souflé de courgette como si mojara galletas maría en el colacao del desayuno. “Perdone, quiero un Sauvignon Blanc, algo dry, no me gustan los blancos estilo Chardonnay, ¿qué me recomendarías?”. Entonces Alba nos comentó los precios y el discurso fue un humilde “éste de aquí”. Por cierto, te sirven un chorrito para que lo cates y le asientas, y entonces puede llenar la copa. Si no me lo dice Isa todavía estamos esperando a que nos sirvan el resto…

No me preguntéis que comí, pero me pasó algo que no me había pasado nunca: no me pude terminar el postre de chocolate…eso sí, tengo pensada mi reseña para trip advisor: “pues eran comidas muy bonitas con muchos colorines que te los tenías que comer todos a la vez, y eran muy pequeños pero pesados como si te estuvieras comiendo un ladrillo”. Lo sé, soy la sofisticación hecha persona. 

Jo, hay muchas más cosas que me gustaría escribir de esta experiencia (típica experiencia de una vez en la vida…) pero es que esto ya es más largo que un día de boda en el hotel…así que para resumir os pondré una foto de las vistas desde el restaurante y os diré que por mucho que lo intentáramos nunca podríamos colar por gente super classy de verdad: nosotras nos reíamos.

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St. Andrew Square al anochecer

 

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Día 1: Glasgow: un centro comercial de 175 km2

julio 24, 2013
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Nuestro precioso “Skoda Octavia”

Curiosamente esta ha sido un viaje de lo más tranquilito…no he pasado de lso 17 mininfartos por día, así que me doy por satisfecha. De hecho, el primer día fue tan normal que casi resulta aburrido, así que me veré forzada a resumir (resumir resumir de verdad, no cómo cuando digo que voy a resumir y escribo 8 páginas…). Como era de esperar una serie de sucesivos retrasos de autobuses anteriores hicieron que perdiera el bus de Buchanan al aeropuerto de Prestwick para recoger a mis padres (sí, ya anticipaba en la entrada anterior que esto iba a pasar: soy un genio. Un genio con reloj.) Afortunadamente ellos tardaron en recoger la maleta lo suficiente como para que a mí me diera tiempo a llegar en el siguiente y aún esperarlos. Siguiente paso: recoger el coche de alquiler un Skoda Octavia Diesel que por arte de Hertzmagia se había convertido en un Qashqai de gasolina…casi casi igual. No pasa nada, también molaba. Desayuno exprés y para Glasgow corriendo que hay que ver la ciudad y solo tenemos una tarde…

Pues no sabéis qué larga se nos hizo la tarde. Que no es que Glasgow sea fea (que a ratos también, no nos engañemos), pero es que no tiene nada…algún edificio bonito de vez en cuando y muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas tiendas. Todas las tiendas. En cada portal, una tienda. Y claro, donde hay tiendas hay gente, así que también tiene mucha gente. Ahora entiendo aquello de “Glasgow tiene mucha vida”. Es una abreviatura de “Glasgow es una cuidad más bien feucha pero está llenísima de peña comprando así que como necesitamos un eufemismo para que parezca que la ciudad mola vamos a decir que tiene mucha vida”.  Y tengo otro defectillo tonto que señalar en Glasgow: faltan puentes. No es que se se hayan caido o los hayan robado, no, es que se les ha olvidado construirlos por algún motivo. Y allá vais tú y tu familia, sudando como cerdos porque a última hora ha decidido salir el sol, después de haber recorrido unos 175 km de escaparate tras escaparate, hambrientos y agotados, viendo en línea recta al otro lado del río la promesa del hotel (cama, cena, ducha, aire acondicionado, cosas que aparecen como un espejismo delante de tus ojos), buscando un puente que salve esa distancia entre nuestra posición y la tierra prometida…Pues no hay puente. Osease, haberlo, haylo. Uno casi al lado, no peatonal y con la entrada en paradero desconocido. Otro a unos 2 km a la derecha, otro unos 2 km a la izquierda. Queridos Glasgowitas: ¡salid de las tiendas y costruid un puñetero puente peatonal en medio!
Ah, recomiendo a quién vaya a Glasgow (si os han quedado ganas después de esto :P) el Harvester: comimos estupendamente (bueno, en realidad nos pasamos tres pueblos comiendo…) y está muy bien para presupuestos como el mío, que aún no he cazado a un millonario que me mantenga…

¿Véis? Ha sido cortita…para mis estándares, muy cortita.

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Historia de un viaje

julio 13, 2013

[Post escrito esta mañanita en un bus muy aburrido…]
Siempre digo que quiero empezar un cuaderno de viajes…y en eso se queda, en decirlo, porque decirlo es fácil pero hacerlo ya requiere un esfuerzo y yo no tengo claro que merezca esforzarse si no te pagan por ello. Pero bueno, aquí estoy, dándole a la tecla: he decidido que este momento (después de tropecientos viajes no documentados) es tan buen momento como cualquier otro para empezar, y así saco un poco a mis padres en el blog, que casi no salen los pobres, y eso que son un encanto (esto queda pendiente de revisión hasta que abra la maleta y vea qué me han traído, jum :P).
Bueno, retomando, esta entrada va sobre un viaje sin conflictos ni percances Nieves’ style (cruzamos los dedos) que emprendo hoy junto a mis papis, hermano y primo. Con muuuuchísimo tiempo de antelación empecé a preparar y organizar todo (hace una semana, yep…y luego dicen que lo dejo todo para el último momento…) con algunos problemillas (parece ser que reservar hoteles en julio en Escocia es un poco complicado si no lo haces con tiempo y puedes terminar reservando en lugares en los que los foros te recomiendan llevar antimosquitos para sobrevivir la noche…no hay miedo, arriba ese espíritu aventurero) y con un poco de estrés y agobio (17 días seguidos trabajados con un día off en medio que sería delito calificar como “descanso”) pero con muchas ganas (¡vacaciones! Ains, qué palabra tan nonita) .

Organizar en esas condiciones un viaje de 10 días no es fácil y siempre se te pueden olvidar detalles tontos…en mi caso, ese “detalle” tonto del que me di cuenta anoche había sido imprimir los documentos de viaje: billetes de ferry, reservas de hotel, planos y…upsss, que tontería, el billete que tenía que usar esta mañana para coger el bus a Glasgow a las 7.30 in the morning…

Retiro lo dicho sobre el viaje sin percances…si fuera así no sería mi viaje…
Ante la perspectiva de tener que coger un bus sin billete saqué ese espíritu resolutivo del que hablo en las entrevistas de trabajo (así de normal es que no lo llevo puesto) y miré a esa impresora negra y amenazadora que yacía en una mesita de mi habitación desde hace meses, dispuesta a no dejarse configurar como había hecho en mis anteriores 17 intentos. Mi mirada dice “la llevas clara mi querida HP, esta noche funcionas sí o sí, aunque me cueste la vida (o tres horas de sueño, que es casi lo mismo) conseguirlo”. No sé si es que esa mirada la amedrentó, o que la necesidad es la madre del ingenio o que esa noche mientras me caía de sueño en modo semizombie estaba yo más avispada de lo habitual…el caso es que funcionó. IMPRESORA 0 – NIEVES 1. La muy cerda se vengó, eso sí, a medio viaje se quedó sin tinta así que hoy en Glasgow me tocará buscar algún printer de urgencia…

Esta mañana me he levantado con una gran sonrisa, la he mirado con cara de vencedora y luego me he mirado al espejo. Terrible error y adiós sonrisa. Resulta que mi ojo izquierdo ha decidido que da buena suerte empezar el viaje hinchándose como un globo y doliendo como un condenado. Tiene la misma apariencia que un ojo de Rocky casi al final de las pelis…ains. Bueno, sonrío otra vez: mi ojo hinchado pega con mi dedo semicortado (¡con un sacapuntas!) y con el enorme chichón de mi cabeza…

Caminito a la estación decido coger un bus, no porque sea una perezosa (que también) sino porque llevo bastantes bultos encima…consulto los planos: nº 26, London Road-Leopold Place-St. Andrew Square. Perfect, cojo este que yo voy a St. Andrew Square. Yo sí, pero el autobús no…que lo pone en el plano de la parada, sí, pero la culpa es mía por creérmelos. En fin, que el número 26 que me iba a dejar en St. Andrew Square me deja un poco más allá, a tomar por culo y a la izquierda y a mí me toca correr como una loca hasta la estación, dónde llego sin aliento pero con al menos 4 minutos de margen, yuju. Mi billete pone “Megabus Glasgow” así que me acercó al señor autobusero del autobús que pone “Megabus Glasgow”. Un cachondo. Mira el billete y dice “hahahaha…you’re not going to Glasgow”. 30 segundos después (30 segundos que he pasado calibrando si arrearle con el bolso del portátil (no, que lo quero mucho) o con la bolsa de picnic (que pesa poco, no es suficientemente contundente) le pregunto “what?” con esa cara de lela que tengo tan ensayada y que ha debido darle mucha pena, porque se ha vuelto a leer mi billete y ha decidido que sí que servía, pero que no era ese, que era otro autobús en la otra punta de la estación que pone Citylink Scotland (mea culpa otra vez, mira que pensar que el autobús Megabus Glasgow podía coincidir con mi billete para Megabus Glasgow…qué locura). En fin, que después de otro sprint por la estación aquí estoy, en el bus hacia Glasgow, viendo ovejas y paisajes verdes y más ovejas…mirando el reloj y pensando en que debería haber llegado hace 5 minutos y que voy a perder mi enlace al aeropuerto y esperando con ansia qué nuevas aventuras y desventuras me quedan en estos días…
Deseadme suerte 😉

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He visto cosas que vosotros no creeríais..

octubre 25, 2012

Después de 22 días en Edimburgo me planteo que quizá debería contar algo…sobre la ciudad, sobre qué hago aquí, sobre el espléndido tiempo que hace siempre en esta ciudad soleada y un poco seca, en fin, algo con que aburriros un rato. ¿Por qué hoy? Porque dentro de un rato tengo una entrevista (la segunda por estos lares, que ya es más de lo que he conseguido en España en 9 meses…) y no sé muy bien como prepararmela. Ya me he informado sobre la empresa: hace helados; he pensado porque quiero trabajar en esa empresa: me gustan los helados; y qué puedo aportar yo a la empresa: eeeeeem…no estoy segura de si esto me va a ayudar, pero mi primera skill fuerte es que puedo ser una estupenda catadora de helados 😀

En fin, que estoy nerviosa porque quiero trabajar y la gente va y no me contrata, así que me voy a poner a escribir el blog a ver si me hago super famosa y amaso una fortuna poniendo anuncios. O a ver si lo lee un filántropo millonario, se encandila y viene a buscarme en su jaguar plateado. Las dos opciones me parecen bastante probables.

Como no sé por donde empezar y además tengo un transtorno de deformación profesional bibliotecaria (entre otros) voy a organizar un poco por apartados: hablaré de la ciudad, brevemente de mi vida por aquí, y del hostel. La parte del hostel es bastante creepy, no apta para espíritus sensibles (o para los padres de la que escribe). El que avisa no es traidor, es solo avisador…

Alba gu Brath  (Scotland forever, Esocia para siempre)

Después de haber visto Braveheart (antesdeayer, toma puñalada en el orgullo cinéfilo) he llegado a la conclusión de que Escocia necesita obtener su independencia, para que vuelvan los vikingos fornidos con kilts en plan comando y que juegan a tirarse piedras a la cabeza. Eso le daría un punto extra a esta ciudad (y este país) que ya de por sí tiene bastantes puntos…¿por qué mola Escocia? Porque es verde. Eso para mí ya hace que merezca la pena, pero si encima estás en una ciudad en la que se respira cultura, belleza, majestuosidad y niebla, ¿cómo no va a molar?  Y si además en medio de la ciudad hay un parque enorme, que dentro tiene una colina (sí, una colina, como una montaña pero más bajita. Sí, dentro de la ciudad, a 10 minutos del centro)… No quiero hablar mucho de la ciudad en realidad, porque lo que quiero es que vengáis a verla…de todas formas, alguna que otra foto iré subiendo a Flick, pero esas solo para que sufráis de envidia…
Así que solo os voy a contar unas cuántas curiosidades que a mí me han llamado la atención:

Las coronas are too mainstream…
Me refiero a las coronas esas de flores que se les ponen a la gente en las tumbas cuando se mueren, esas que duran una semana o menos y no sirven para nada pero cuestan un riñón y parte del otro…aquí tienen una forma más original de demostrar el “you’ll be in my heart forever”: a los señores difuntos les compran bancos. Cada banco de cada parque tiene una plaquita con una dedicatoria bonita…Ains, qué cucos estos Scottish.
“¿Diamantes? Con los palos tan bonicos que me he encontrado…”
Esto a mí me ha chocado. Es una gilipollez, ¡pero es que hacen joyas con palos tintados! Yo no sé que más decir de eso, solo puedo poneros una foto…

Palos. Los tintas y los haces joyas. ¿A qué a vosotros no se os había ocurrido, espabilaos?

Real men wear kilts.
Y eso es un hecho indiscutible, porque hay que tenerlos muy bien puestos para pasearse por Edimburgo en invierno con una faldita de cuadros. Y llevar calzoncillos es una mariconada: si defendemos la libertad, la defendemos hasta sus últimas consecuencias.  Ah, por cierto, que las faldas de cuadros (si las llamáis así os pegan) son diferentes para cada clan. Además, se consideran prendas formales y es relativamente fácil verlas por la calle, por si alguno piensa que solo se ven en las películas y es una prenda extinta..

Cultura 1 – Religión 0.
Este es el resultado de contar los monumentos dedicados a escritores, pintores, humanistas, whatever…y el resultado de contar monumentos religiosos. El balance, por lo menos, es más equilibrado que en otros países…

Hostel horror movie (el nombre se le ocurrió a un amigo, escuchando mis historias del hostel…)

Algunos habréis leído en facebook un par de historias raras sobre mi hostel y seguramente pensais que estoy exagerando. NO. En este hostel de managers de apariencia mafiosa que se pasan el día medio fumaos y traen puti+++  a dormir he visto cosas que vosotros no creéirais. Managers borrachos que pierden un diente y te proponen sexo, señoras mayores que abandonan a sus maridos y niños para venir a recordar su vida de solteras entre vapores etílicos, señoras octogenarias a las que se le va la cabeza que te regalan una bolsa de mapas con evangelio incluido en el lote, señoras japonesas que te regalan su abrigo de tamaño industrial, borrachos irlandeses que te cantan “you’re the sweetest girl in the world”, tipos raros que quieren darte clases de inglés y luego invitarte al cine, y además te interrogan sobre tu vida y obra, amores, desamores y disponibilidad…uff, es imposible recordarlo y escribirlo todo. Además, hay cosas que mi mente tiende a bloquear y olvidar por mi propia seguridad…

Y ya solo queda hablaros de mí: estoy bien.
Bah, ¿a quién pretendo engañar? Soy incapaz de escribir algo tan escueto y quedarme tan pancha, si lo mío es escribir parrafadas infernales…pero aún así, prometo ser breve: estoy bien, envío currículums, entrego en mano, escribo cover letters con todo mi odio porque es lo que inspiran, me desanimo, me vuelvo a animar, me rechazan, me vuelven a rechazar, luego me llaman para entrevistas, me descartan, me llaman para otra, arriba, abajo, oh yeahh! No es lo que yo soñaba estar haciendo con mi vida a los 26 años, pero al menos estoy haciendo algo con ella. Aún así, si mi vida solo fuera hostel, sandwiches (comida oficial británica) y curriculums ya me habría lanzado en puenting desde el Arthur’s seat…Pero bueno, he conocido aquí a gente con la que he congeniado bien porque son muy majetes y a quienes doy bastante la lata.

Gracias, por cierto. 🙂

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Si pudieras cambiar tu destino, ¿lo harías?

octubre 5, 2012

El título es una frase de Brave, una película de princesas al más puro estilo anti-cuento de princesas Disney. No quiero hace spoilers, pero os diré que esta princesa no espera a que la rescate un principito mono de porcelana que además seguro que es gay (estoy segura de que todos los príncipes de cuento lo son…), sino que lucha por librarse del que sería su destino: pricesita modosita casada con escocés borrachillo (esto es casi reduntante :P).
¿Por qué este título? Porque cuando decidí salir a buscarme las habichuelas al extranjero, convertí esa frase en mi lema…y mira tú por donde he terminado en Escocia, la tierra donde está ambientada Brave.

Brave

Sí, mi actual icono es una heroína de pelicula de dibujitos para niños ¿qué pasa?

Pues yo no soy Brave (Merida, que se llama la chavala). Un poco rebelde y un poco despeinada, pero nunca me he considerado valiente, hasta ayer, cuando hablando con una amiga me hizo pensar en una frase que leí en “El nombre del viento” (venga, intercalo recomendación literaria: tenéis que leer ese libro). La frase en cuestión es algo así como que no es valiente el que no tiene miedo, sino el que actúa a pesar de él. Según está definición soy muy pero que muy valiente, porque estoy aquí, acojonada viva.

Supongo que es lo más normal cuando te vas a un país desconocido llevando en una maleta todo lo que ahora significa hogar, sin más compañía que las sombras fugaces de amistades de vacilantes lazos que aparecen y desaparecen en el camino. Cuando tu objetivo es encontrar tu sitio en un lugar donde no lo tienes, y debes crearlo. Cuando eres “la emigrante” que marcha a otro país llena de esperanzas y miedos, porque ha visto lo que han sufrido otros antes que ella. (“Malditos moros, que vienen a quitarnos el trabajo a los españoles”. Antes no soportaba que trataran así a gente que solo trataba de buscarse la vida, ahora yo me he convertido en lo mismo.. “Malditos españoles, que ya mismo los tenemos a todos aquí” parecen decir muchas miradas cuando contestas que eres española).

Ouch! No me gusta nada lo que estoy escribiendo, casi se me abren las venas de lo emo que me ha salido esa parrafada…en fin, que Edimburgo es una ciudad preciosa. No que es boniquilla o que tiene un par de monumentos bonitos, no. Es que es majestuosa, elegante y bella toda ella. Y verde ¡muy verde! Me encanta ver las colinas de los alrededores, el mar desde North Bridge, el castillo, la Royal Mile, los Princess Gardens…¡es que mola todo! Supongo que subiré unas cuantas fotos a Flickr porque me encanta ser cruel y dar envidia, muajajajajaja…pero claro, ninguna hace justicia a la ciudad, por dos motivos: soy una pésima fotógrafa y además es imposible reflejar la grandiosidad de esta ciudad.

Esta entrada ha sido rara…además, no hay mucho que contar: ayer estuve pateando la ciudad para grabarme el mapa en las piernas, consiguiendo una SIM inglesa, comprando un paraguas (¡fundamental! al menos hasta que empiece a hacer viento…), yendo por centros de orientación laboral…y hoy otro tanto: pateo por la city (qué frío…, ayer salí con una sudadera y pasé calor, así que hoy me fui to’ shula con una media manga y he pagado caro mi atrevimiento), cita en el Jobcenter y poco más…

Prometo hacer otra entrada un poco más en condiciones en mi próximo  momento libre…esta ha sido escrita al mismo tiempo que varios curriculums y un par de consultas en Oracle…

No me olvidéis mucho…